Misa del día 10-Dic-2020

 JUEVES 10
Nuestra Señora de LoretoMorado De Feria, o jueves II de Adviento MR, p. 132 (156) / Lecc. I, p. 380Otros santos: Eulalia de Mérida, virgen y mártir.
Beato Marco Antonio Durando, presbítero de la Congregación de la Misión y fundador. 

UN NUEVO COMIENZO
Is 41, 13-20; Mt 11,11-15
La dolorosa experiencia de la ruina de Jerusalén, la, forzosa deportación a Babilonia, la pérdida de las grandes señales de la predilección divina hacia Israel era evidente. Ya no tenían una tierra propia, habían perdido su santuario y no tenían delante de sí al ungido del Señor. Terminado el periodo de la diáspora, habrían de emprender como migrantes vulnerables un larguísimo camino por lugares resecos y desiertos. El profeta Isaías acertaba al comparar a sus contemporáneos con un gusanito insignificante a los ojos de los grandes imperios. Sin embargo, ese era el “gusanito de Jacob” y como tal, gozaba de las promesas divinas. En el Evangelio de san Mateo apreciamos algo semejante. Los habitantes de Judea y Galilea padecían numerosas injusticias en tiempos de Juan Bautista. En el templo de Jerusalén no había ninguna señal favorable. Por eso el profeta los invitaba a revisar su interior, a confesar su pecaminosidad y abrirse a la oferta de gracia que Dios les ofrecía. 

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 118, 151-152
Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos son rectos. Desde el principio comprendí que tu alianza la estableciste para siempre. ORACIÓN COLECTADespierta, Señor, nuestros corazones para que preparemos los caminos de tu Unigénito, de modo que merezcamos, por su venida, poder servirte con renovado espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo … 

LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Yo soy tu redentor, el Dios de Israel.Del libro del profeta Isaías: 41, 13-20
“Yo, el Señor, te tengo asido por la diestra y yo mismo soy el que te ayuda. No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel, que soy yo, dice el Señor, el que te ayuda; tu redentor es el Dios de Israel.
Mira: te he convertido en rastrillo nuevo de dientes dobles; triturarás y pulverizarás los montes, convertirás en paja menuda las colinas. Las aventarás y se irán con el viento y el torbellino las dispersará. Tú, en cambio, te regocijarás en el Señor, te gloriarás en el Dios de Israel. Los miserables y los pobres buscan agua, pero es en vano; tienen la lengua reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les daré una respuesta; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Haré que broten ríos en las cumbres áridas y fuentes en medio de los valles; transformaré el desierto en estanque y el yermo, en manantiales.
Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos; plantaré juncos en la estepa, cipreses, oyameles y olmos; para que todos vean y conozcan, adviertan y entiendan de una vez por todas, que es la mano del Señor la que hace esto, que es el Señor de Israel quien lo crea”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 144, 1.9. 10-11. 12-13ab.
R/. Bueno es el Señor para con todos.
Dios y rey mío, yo te alabaré, bendeciré tu nombre siempre y para siempre. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R/. Bueno es el Señor para con todos.
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas.
R/. Bueno es el Señor para con todos.
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre y tu imperio, por todas las generaciones.
R/. Bueno es el Señor para con todos. 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 15 45, 8
R/. Aleluya, aleluya.
Dejen, cielos, caer su rocío y que las nubes lluevan al Justo; que la tierra se abra y haga germinar al Salvador.
R/. Aleluya, aleluya.

EVANGELIO
No ha habido ninguno más grande que Juan el Bautista.
Del santo Evangelio según san Mateo: 11,11-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús. 

HOMILÍA 
Hoy, el Evangelio nos habla de san Juan Bautista, el Precursor del Mesías, aquel que ha venido a preparar los caminos del Señor. También a nosotros nos acompañará desde hoy hasta el día dieciséis, día en el que acaba la primera parte del Adviento.

Juan es un hombre firme, que sabe lo que cuestan las cosas, es consciente de que hay que luchar para mejorar y para ser santo, y por eso Jesús exclama: «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mt 11,12). Los “violentos” son los que se hacen violencia a sí mismos: —¿Me esfuerzo para creerme que el Señor me ama? ¿Me sacrifico para ser “pequeño”? ¿Me esfuerzo para ser consciente y vivir como un hijo del Padre?

Santa Teresita de Lisieux se refiere también a estas palabras de Jesús diciendo algo que nos puede ayudar en nuestra conversación personal e íntima con Jesús: «Eres tú, ¡oh Pobreza!, mi primer sacrificio, te acompañaré hasta que me muera. Sé que el atleta, una vez en el estadio, se desprende de todo para correr. ¡Saboread, mundanos, vuestra angustia y pena, y los frutos amargos de vuestra vanidad; yo, feliz, obtendré de la pobreza las palmas del triunfo». —Y yo, ¿por qué me quejo enseguida cuando noto que me falta alguna cosa que considero necesaria? ¡Ojalá que en todos los aspectos de mi vida lo viera todo tan claro como la Doctora!

De un modo enigmático Jesús nos dice también hoy: «Juan es Elías (…). El que tenga oídos que oiga» (Mt 11,14-15). ¿Qué quiere decir? Quiere aclararnos que Juan era verdaderamente su precursor, el que llevó a término la misma misión que Elías, conforme a la creencia que existía en aquel entonces de que el profeta Elías tenía que volver antes que el Mesías. 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, estos dones que te ofrecemos, tomados de los mismos bienes que nos has dado, y haz que lo que nos das en el tiempo presente para aumento de nuestra fe, se convierta para nosotros en prenda de tu redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I o III de Adviento, MR, pp. 489-491 (485-487). 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Tit, 2,12-13
Vivamos ya desde ahora de una manera sobria, justa y fiel, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, que nos aprovechen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras caminamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro corazón en las que han de durar para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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